Ser palabra viviente


25 DE DICIEMBRE
CICLO A
Is 52, 7-10; Sal 97; Heb 1, 1-6; Jn 1, 1-18

Ser palabra viviente

 La Palabra  que estaba en Dios y era Dios, por la cual todas las cosas vinieron a la existencia… esa palabra que es la vida y la luz del ser humano y que se hizo carne para habitar entre nosotros, es el mismo Jesús que nos conquista para que reflejemos al mundo el don de su vida nueva.
 Anoche nos acercamos al Nacimiento de nuestro salvador. ¿Y qué encontramos? Que nuestro rostro se iluminó con su luz y nuestro corazón se llenó de verdades que ansían ser gritadas como palabras de vida. Si nos fijamos bien, de la Encarnación del Hijo de Dios, nos viene la alegría de ser testigos de la luz, igual que Juan Bautista. Después de nuestro asomo a este misterio, podemos intuir que hay una diferencia entre lo que somos y lo que Dios tiene en mente que seamos. Si Dios viene en medio de nosotros como Palabra que se irá explicitando, es porque el trayecto que sigue en nuestras vidas demanda la liberación de toda ideología y la necesidad de convertirse en palabra viviente del Padre, a ejemplo de Juan y de Jesús.
 Desde las carencias de nuestra condición humana, podemos ser palabras vivientes para los demás, es decir, testimonio: lo que hemos entendido en el corazón, puede llevarse a la práctica de la caridad.
Intentemos tres actitudes:

1 -Hay que iniciarse como mensajeros de paz
 El mensajero que descubre Isaías en la primera lectura, no es otro que cualquiera de nosotros que hemos experimentado el amor de Dios en el Niño que ha nacido. Hemos visto y creído la salvación.
 Estamos llamados a modificar nuestro entorno familiar y social con la belleza de nuestro anuncio. Llamados a generar la paz, la alegría y el consuelo.
 ¿Cuánto tiempo hace que no comunicas buenas noticias y paz?

2 -Hay que anunciar palabras que sostienen
 Dios habla a través de su Hijo, y si tú y yo estamos dispuestos, habla a través de nuestro testimonio. Se trata de confirmar que la Palabra que Dios nos ha dado, Jesús nacido de María, sigue sosteniendo el universo.
 Somos herederos en Jesús para dar vida al mundo.

3 -Hay que ser palabras que dan luz y vida
 La luz de la Palabra hecha carne, Jesús, pone al descubierto las mentiras y las inconsistencias del hombre.
 Como Juan, podemos ser testigos de la luz de Cristo Palabra, que no solo brilla sino que ilumina, nos informa sobre la creación y el proyecto que Dios tiene de cada uno.
 ¿Cómo serías hoy una palabra viviente, al estilo de Jesús?

Publicar un comentario

[facebook][blogger]

Diocesis de Celaya

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor Active Javascript para ver todos los Widget