Soportar la oposición


III DOMINGO DE ADVIENTO
CICLO A
Is 35, 1-6.10; Sal 145; Sant 5, 7-10; Mt 11, 2-11

Soportar la oposición

 Escuchamos en este pasaje del evangelio, que Juan Bautista, estando prisionero, envía a sus discípulos con una pregunta para Jesús “¿Eres tú quien tenía que venir, o debemos esperar otro?”¿Por qué duda Juan si ha pasado su ministerio señalándolo como mesías? Juan duda porque él está anunciando un bautismo de juicio del mesías; mientras que Jesús actúa con misericordia; en lugar de ejercer un juicio radical, Jesús soporta la oposición. Lo que Juan no ha entendido es que Jesús quiere ser mesías así, sin juicio condenatorio, sino con el testimonio de la misericordia. Por eso Jesús remite a los emisarios de Juan a que vean sus obras.
 Hoy nosotros, al igual que Juan, podríamos dudar de Jesús e intentar una acción salvadora más inmediata o radical. Pero al final descubriremos que el camino pleno del mesianismo de nuestro salvador sigue activo gracias a la virtud de la misericordia, la paciencia y la tenacidad. Se requiere que el alma resista sin desesperar, soportando incluso la oposición.
 Cuando vivimos en medio de un mundo de tantos mesianismos, tenemos que salir de dudas y discernir lo que es de Dios y lo que no lo es. Aunque parece que el orden, la justicia y la salvación tardan en llegar, basta descubrir la caducidad y la falsedad de esos falsos sistemas mesiánicos que acaban por defraudar al ser humano y por derrumbarse, para convencernos de que es mejor soportar la oposición. Nosotros tenemos motivos para esperar confiados en la propuesta de Cristo.
 Si queremos avanzar en nuestro camino de preparación para el nacimiento del Señor, intentemos soportar la oposición al estilo de Jesús, intentemos estas tres actitudes:

1 -Hay que erradicar el miedo
 El temor no ayuda porque nos paraliza, no nos permite vencer nuestro límite de tolerancia. Podemos intentar el consejo del profeta Isaías: fortalezcamos nuestras manos débiles y afiancemos nuestras rodillas vacilantes, porque el Señor viene a salvarnos.
 Implica erradicar el miedo de nuestro entorno. Muchos que conviven con nosotros pueden vivir en la desesperanza y el miedo a no alcanzar la salvación. ¿Cuáles son nuestros miedos con respecto a la propuesta de Jesús?

2 -Hay que mantenerse sin murmurar
 Cuando tarda la manifestación del Señor; cuando pasan días de padecer un sufrimiento personal y familiar, lo más inmediato es la duda y la murmuración contra Dios. A veces buscamos un chivo expiatorio, alguien en quien descargar nuestra frustración; y esto agrava el cuadro de nuestra prueba.
 San Pablo nos anima a tener la paciencia de un labrador, que espera la bendición del agua que viene del cielo, pero sigue haciendo su trabajo sin desfallecer.
 Mantenerse implica no quejarse, no juzgar, tomar el modelo de sufrimiento y de paciencia de los profetas, sostenerse en un ambiente de aceptación mutua y ver en los pobres el signo de que el Señor no nos abandona. ¿Cuán tardos somos para el enojo y el reclamo?

3 -Hay que probar la templanza
 En medio de la oposición, tenemos necesidad de encontrar las luces que nos rescatan de la falsedad. Si en este tiempo de Adviento hemos salido a buscar un profeta y no una caña sacudida por el viento, es porque estamos dispuestos a renunciar a los favores que dispensan quienes viven en la corte de los reyes de este mundo.
 La autenticidad de nuestra espera de salvación se templa en un juicio integrador y de misericordia; en un juicio cuyos criterios no son los de la eficacia, sino los de la gracia y la libertad. ¿Qué tan templados estamos siendo para soportar la oposición? ¿Cómo estamos haciendo el camino de Adviento para la llegada de Jesús-mesías misericordioso?

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